“DIFERENCIAS ENTRE RELIGIÓN Y ESPIRITUALIDAD”

Minientrada

  

Antes del alba subí a las colinas, miré los cielos apretados de luminarias y le dije a mi espíritu: ¿cuando conozcamos todos esos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante.

Walt Whitman

La consideración del ser humano como un conjunto singular e irrepetible de potencialidades cuya realización constituye una aspiración explícita o implícita de toda persona es muy antigua y constante en la historia. 

Cuando Aristóteles utilizaba el término “entelequia” se refería al acabamiento del proceso de actualización de las potencialidades singulares de la persona. En Masonería, es básico el principio de que somos seres perfectibles y el trabajo de desbastado y pulido de la piedra es una proyección de la entelequia aristotélica.

Para Maslow y el pensamiento humanista un desarrollo deseable incluye la atención de las llamadas “necesidades del ser” y “necesidades metafísicas” del ser humano que incluyen entre otras una preocupación por la complejidad y vulnerabilidad humana, por la brevedad de la vida, la conciencia de finitud, la experiencia del dolor y el sufrimiento, el deseo de superación, la certeza de nuestra muerte, su carácter trágico. Pero también la autorrealización, la espiritualidad, el sentido de la vida, nuestra vivencia de la libertad, la responsabilidad, la conciencia, el vacío o la plenitud existencial, nuestros propósitos en la vida. Nada de esto es ajeno al ser humano sino inherente a el.

Todo ello nos hace “seres metafísicos” y apela a nuestra espiritualidad pero no lleva ni debería llevarnos necesariamente a la religión para buscar respuesta, respuesta que por otra parte no es igual en todas las religiones sino plural y diversa.
 Frente a la incertidumbre, la búsqueda de certezas que otorguen sentido a la vida personal y social, se convierte en una necesidad. La filosofía, la religión, los mitos, son lugares de búsqueda. 
Religión y espiritualidad son fenómenos perfectamente diferenciables. La religión se remite a un origen divino, se comprende como un sistema de creencias con frecuencia rígido que reclama la adhesión incondicional de los creyentes, posee una estructura jerárquica piramidal y patriarcal que se dice de inspiración divina y dispone de todo un compendio moral y discurso conceptual del mundo fundado sobre un texto revelado o una divinidad trascendente. Bajo ese signo absolutista la autonomía y la libertad de los creyentes se violenta y anula.
¿Pero qué es el espíritu? Y por ende de donde viene la espiritualidad? Tan sencillo como distinguir una vela apagada de otra encendida. La vida misma. La espiritualidad es una dimensión fundamental del ser humano. Pertenece al sustrato más profundo. No es independiente de otras dimensiones y aunque es autónoma, su autonomía no es absoluta y está determinada por las condiciones materiales de existencia. Condiciones en las que vive el ser humano políticas, sociales, económicas, culturales, biológicas, al tiempo que incide en ellas hasta el punto de poder iluminarlas y también transformarlas. Atraviesa nuestra vida en su totalidad. Por eso hay que evitar tanto su separación absoluta de las demás dimensiones como su identificación con ellas. No es posible la vida espiritual sin vida real e histórica como tampoco se puede vivir sin que ésta tenga en la práctica una proyección clara. Somos como somos y así nos mostramos. ¡Qué sentido tiene entonces la premisa construir el templo interior para contribuir a la construcción del templo exterior! Como lo tiene también el prejuicio para algunos y algunas de que las cuestiones políticas no se deben tratar en las logias. Políticas, no partidistas ¡Cómo si una pudiera dejar fuera en el parvis un trozo de sí misma! 
El asunto de la espiritualidad no está exento de prejuicios y malentendidos que tienen un fundamento pero que hay que desentrañar.
Y en ese sentido conviene señalar que la espiritualidad se ha convertido en un negocio. Asistimos a una religión del Mercado donde la magia y la superstición tienen dos versiones religiosa y laica. Se apropia de ella y hasta tiene precios de mercado negociando incluso con los sentimientos de las personas. En el mercado no hay lugar para la com-pasión ni el com- partir. “El neoliberalismo opera como una religión monoteísta que profesa la fe en el dogma de la Unicidad del mercado con un sistema de creencias con credo económico” dice JJ Tamayo. 
La espiritualidad también es manipulada cuando convierte la Religión cristiana como su mayor expresión, su religión oficial y su Dios al que llega a poner su servicio e incluso utiliza como legitimación de comportamientos bélicos.
Finalmente el androcentrismo de las religiones es indiscutible y sus consecuencias son nefastas en tanto que excluye a las mujeres. Pero la espiritualidad que se muestra hoy en día tampoco se salva de nuestra crítica. A veces se le atribuye una apariencia femenina, excluyendo a los hombres, cuando no tiene género alguno y más allá de eso se llega a manipular el feminismo haciendo de una moda por ejemplo el culto a la nueva era, pasar de la sacralización de la naturaleza a la “religión de lo natural” o el culto a unas unas diosas que sí, puede ser liberador, pero no es ningún modo constituye el receptáculo último de la espiritualidad más aun acarrea a veces todo cuanto es negativo de la religión.
La religión es un modo de vehiculizar la espiritualidad, pero asistimos a una demostración constante de Religión sin espiritualidad. La dimensión espiritual de la religión es la que viene de su relación con el misterio, lo trascendente, la divinidad y lo sagrado. Es una relación que si es auténtica, gratuita, sin más contraprestación que la propia evolución, puede constituir un proceso transformador y de autorrealización. Algunas personas viven esa experiencia de modo positivo y no sólo es respetable sino incluso admirable si se dan determinadas circunstancias.
Y en ese sentido hay dos cuestiones que abren una brecha insalvable entre la religión y la espiritualidad. La primera de ellas, no nos resulta ajena como masonas y masones: la experiencia del símbolo. Lo que es dogma en la religión, antaño fue símbolo. El dogma es una perversión del símbolo. Porque la fe religiosa, convertida en un acto fideísta e idólatra es contraria a la razón y bloquea toda posibilidad de pensar. En segundo lugar, un grave error que viene de lejos es poner la filosofía al servicio de la religión para justificar principios o creencias que carecen de fundamento racional. Pero un creyente que se atreva a superar el dogma y evite la justificación de principios que carecen de fundamento racional utilizando la filosofía cometerá un acto de libertad o de pecado, según se mire, que los poderes religiosos y eclesiásticos nunca permitirían.
En un mundo en el que la Religión muestra su cara más destructiva y la espiritualidad está claramente incomprendida y manipulada es necesario poner en marcha otras alternativas. 
A veces parece que no hemos avanzado nada. El “sapere aude” (atrévete a saber) de la Ilustración sigue siendo un antídoto frente al dogmatismo en todos los campos.
En la Masonería, hija de la Ilustración, encontramos una puesta en valor de la espiritualidad en su sentido más auténtico no sólo en la medida que apela al incansable e interminable trabajo personal en la convicción de que somos seres perfectibles y en la búsqueda de la Verdad sino en el pensamiento utópico que subyace cuando hablamos de la construcción de un mundo mejor. Significa adoptar una actitud crítica incluso con el realismo craso, conservador y legitimador de la injusticia que dice que las cosas no pueden ser de otra manera. La razón instrumental tiene que ser criticada cuando se busca adecuar la razón a la realidad sin ir en pos del ideal que perseguimos. Porque ese pensamiento Utópico que hace una crítica de la realidad, propone direcciones para caminar, analiza las posibilidades y genera esperanza. Ahí hay indudablemente espiritualidad, del mismo modo que hay una búsqueda de la Verdad porque “Todo castillo estuvo primero en el cielo” . Eso nos lleva también a una alianza entre la razón y la esperanza como formula Ernst Bloch: La razón no puede florecer sin esperanza, la esperanza no puede hablar sin razón.
La experiencia espiritual tiene un componente personal que en instituciones religiosas se frena, se dirige y se quiere controlar. En la logia hay espacio para la búsqueda espiritual, un proceso de atribución de sentido a los temas que nos atañen como seres humanos, hombres y mujeres. La verdad es itinerante y también un camino de búsqueda. En la logia hay un espacio para con- partir con- pasión y lo hacemos como hermanos y hermanas en fraternidad siendo esta su mejor expresión. Como decía Machado, “Tu verdad no, guárdatela, la verdad, y vamos a buscarla juntos” 

 

Mártires de la Libertad

Minientrada

Cada año, en el mes de febrero, el barrio alicantino de Villafranqueza organiza una marcha cívica en recuerdo de los “Mártires de la Libertad”; Es la conmemoración de un importante episodio de la historia de España, que durante mucho tiempo había caído en el olvido, aunque en los últimos años está siendo recuperado con la colaboración activa y puntera de la Asociación de Vecinos, con la que colabora humildemente nuestra R.L Itaca.
Los vecinos de Villafranqueza han hecho del Panteón de los Guijarro, donde termina el acto, un referente de Libertad y Progreso, constituyendo en 1992 la Comisión Cívica que organiza la marcha ciudadana en homenaje a aquellos héroes, con las reivindicaciones de exigir la recuperación integral del monumento y, desde 2003, entregar los premios Mártires de la Libertad, reivindicando el papel de los defensores de las libertades, representado por personas o instituciones actuales.
Los hechos que llevaron al fusilamiento de estos militares se produjeron en 1844 durante la regencia que ostentaba el general Espartero. 
Pantaleón Boné se enfrentó al régimen autoritario de Espartero; Los progresistas no sólo luchaban por mejoras políticas, sino también por ampliar las libertades sociales y económicas. 
Al amanecer del día 14 de febrero de 1844, algunos oficiales sublevados fueron fusilados en el cementerio de Villafranqueza (junto al Panteón de los Guijarro), total siete oficiales de Boné capturados en una escaramuza cerca de Elda ; fueron el Teniente coronel capitán Ildefonso Basalio, el comandante José Mena, el capitán teniente Luis Gil, el comandante teniente Pío Pérez y los tenientes subtenientes Juan Gomez, Luis Molina y Arcadio Blanco.
Pocos días después, el 8 de marzo, Boné y los otros 23 oficiales que le acompañaban fueron fusilados en lo que entonces se conocía como el Malecón de Alicante. El día 12 de marzo hubo otros dos fusilamientos en Cocentaina, y el 13 uno más en Alicante y otro en Monforte.
Es un justo homenaje a nuestros antepasados defensores de la Libertad y os animamos a sumaros a esta iniciativa ciudadana ejemplar con nosotras.

Allí estaremos! ¡Viva la libertad!

  

La credibilidad de la víctima de violencia de género en los tribunales 

Minientrada

Hoy, 25 de noviembre, proliferan mensajes de instituciones y medios de comunicación que hablan de las medidas que se van adoptar y de los avances realizados, así como de políticos, que manifiestan cómo piensan abordar en un futuro la erradicación de la violencia de género. Sin embargo, nos encontramos con pocos debates de fondo en los que impere la reflexión y la autocrítica.Cuando se aborda un problema, lo primero que debe hacerse es reconocer su existencia y en este caso, por tanto, debemos preguntarnos qué estamos haciendo mal al abordar la erradicación de la violencia de género.
En julio del 2014, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas elaboró un Dictamen siendo España Estado parte —las víctimas eran Ángela González Carreño y su hija— en el que explica cómo los estereotipos afectan a los derechos de la mujer, en el ámbito del proceso judicial imparcial, y cómo la judicatura parte de nociones preconcebidas sobre lo que constituye la violencia, explicando que se debe reforzar la aplicación de las leyes para asegurar que las autoridades competentes ejerzan la debida diligencia para responder a las situaciones de violencia.
Sin embargo, si nos fijamos en los datos objetivos de los informes estadísticos anuales publicados por el Consejo General del Poder Judicial, cada vez existe un mayor número de archivos o sobreseimientos en los procedimientos seguidos ante los juzgados de violencia sobre la mujer. Así, vemos como en 2010 el porcentaje de archivos sobre denuncias ascendía a un 37,73% y en 2014 llega a un 39,80%, existiendo un déficit de diligencia que se transmite en la investigación de los hechos que se denuncian. También observamos que ha aumentado la denegación de las órdenes de protección que solicitan las víctimas alcanzando un 43,39% en 2014 frente a 2007 —cuando se empiezan a recoger datos— cuya cifra máxima de denegación alcanzaba un 25%.
Algunas de las cuestiones que las víctimas no alcanzan a comprender son los argumentos o estereotipos que se utilizan en las resoluciones judiciales para cuestionar el testimonio de las mismas. Así, vemos cómo los tribunales nos dicen que encontramos ante versiones contradictorias, en referencia a las manifestaciones efectuadas por la víctima y el presunto agresor. Un hecho que no se cuestiona en otro tipo de delitos, ya que generalmente la declaración del imputado es contradictoria con la de la víctima, ya sea en un delito contra la integridad o en un delito contra la propiedad, pues el imputado puede acogerse a su derecho a no declarar contra sí mismo. También es frecuente que los tribunales entren a valorar la existencia de una situación conflictiva derivada de la ruptura de la pareja, dando a entender que existe una igualdad entre las partes, sin estimar que la existencia de violencia genera conflicto en el ámbito de la pareja y es deseable que acabe en ruptura para evitar que se reiteren los actos de violencia.
Otro de los argumentos o estereotipos con los que habitualmente nos encontramos es que los tribunales cuestionan la denuncia si no se interpone nada más ocurrir el hecho y la víctima denuncia con posterioridad o relata hechos anteriores. No se tiene en cuenta que las víctimas de violencia de género se caracterizan por sufrir las agresiones sin interponer denuncia y en muchos casos necesitan la ayuda de profesionales ante el deterioro psicológico sufrido.
En este mismo sentido, nos encontramos que existen incluso sentencias que no dan credibilidad a la víctima en base a su formación, considerando por ejemplo que no ha podido ser víctima de violencia de género porque tiene formación universitaria.
El Tribunal Supremo consideró que el testimonio de la víctima era prueba suficiente en este tipo de delitos que se cometen en la más estricta intimidad, siempre y cuando no haya incredibilidad subjetiva y exista persistencia en la incriminación y verosimilitud en la declaración. Sin embargo, en base a los estereotipos relatados y a otros, es difícil que con el solo testimonio de la víctima los procedimientos puedan prosperar. Pero es más, cuando se aportan al procedimiento otras pruebas, como los informes psicológicos de las víctimas realizados por los profesionales que las han tratado, no se consideran, en ocasiones, aunque los psicólogos que los emiten estén adscritos a instituciones públicas, sobre todo cuando dependen de servicios de atención a las víctimas de violencia de género, que es donde, lógicamente, se derivan habitualmente, archivándose los procedimientos.
Es un fracaso social que mueran mujeres asesinadas, pero es imperdonable que mujeres que en algún momento interponen una denuncia e incluso solicitan una orden de protección vean archivadas sus causas y denegadas las órdenes de protección solicitadas, siendo lesionadas e incluso asesinadas posteriormente. En todos estos casos, si queremos erradicar la violencia, el Estado debería responder del daño causado e investigar y analizar los fallos que llevaron a los tribunales a tomar una decisión inadecuada. Tenemos que aprender de nuestros propios errores y reparar el daño causado.
Ángela Alemany

Abogada experta en violencia de género 

Masonería  SXXI. ¿Por qué iniciarse en una logia femenina?

Minientrada

La masonería es una institución antigua con señas de identidad atemporales válidas y necesarias en el mundo actual. Somos conscientes del contexto histórico y social en el que trabajamos. Una sociedad muchas veces alejada del dolor ajeno con herencias deplorables de antaño que nos impiden el avance y el progreso social.Conocemos los grandes desafíos de este siglo, uno de ellos poner el conocimiento al servicio de una sociedad más justa e igualitaria en vez de que sea utilizado como carta de presentación ante los demás.

La masonería cobra sentido pleno en este marco y es de renovada modernidad. Ser iniciada en el SXXI invita a llevar sus valores a la vida profana para provocar pequeños cambios que sumados a otros pueden provocar otros más importantes. 
Las mujeres de nuestra logia somos conocedoras y conscientes del papel secundario que hemos tenido en la historia. De que sus aportaciones no han recibido el necesario reconocimiento y se han silenciado de manera sistemática. De que para llegar aquí estamos en deuda con muchas mujeres que han luchado a lo largo de la historia. Pero aún persiste la necesidad de ocupar puestos de relevancia y responsabilidad en un proceso de claro empoderamiento.
En la masonería también se ha proyectado esta marginación a lo largo de todos sus momentos, tanto en la masonería operativa como en la especulativa de sus primeros años, incluidas las logias de adopción. Aún hoy en día hay Obediencias que no reconocen a las mujeres el derecho a pertenecer, un hecho que socava los principios de la francmasonería. Esa conciencia de la situación de desventaja pero también de nuestra valía, lejos de frustrarnos forma parte de nuestro bagaje y ha orientado en parte nuestra concepción del mundo, más reivindicativa y participativa.
Por eso las mujeres masonas de nuestra logia quieren contribuir a la construcción de un mundo mejor adoptando nuevas actitudes ante la vida, tenemos deseos y esperanzas de cambio y superación y estamos dispuestas sin temer los esfuerzos y sacrificios.
La masonería trabaja con amor, buena voluntad, está orientada al bien común la solidaridad que en nuestro caso también es sororidad, y tolerancia.
Para nosotras es un orgullo y una responsabilidad pero también un desafío porque ser librepensadora consciente de sí misma y en la sociedad que vivimos no es tan fácil. Para nosotras es tan importante el simbolismo de la construcción como el bagaje de ser mujeres y nuestra evolución personal se apoya en ambas cosas.

El simbolismo de la construcción es accesible a todas, independientemente de nuestra formación y nuestras experiencias vitales. A través del método masónico aprendemos de aquello que nos une pero también de lo que nos diferencia. Aprendemos a escuchar y el respeto desde el reconocimiento de la otra, eso también es una manera de dar amor. 
Creemos que la cooperación es la forma más exitosa de alcanzar el progreso común. La cooperación entre mujeres tiene un significado especial sobre todo cuando se apoya en la generosidad, mente abierta, la flexibilidad en actitudes y decisiones. 
En la masonería tenemos la oportunidad de experimentar en el día a día esas cosas que quedarían como palabras vacías si no se vivieran. Y en una logia de mujeres, como espacio propio, eso se puede hacer. Entre homólogas, en la afinidad, en la comprensión de nuestras vicisitudes, en la vivencia igual de las pérdidas, las alegrías… En una logia de mujeres se puede evitar la proyección de desigualdades que se dan a nivel social y las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres en la realización del trabajo interior no son un obstáculo. Además tenemos un “saber hacer” común y diferenciado respecto a los hombres
La masonería puede ser por tanto un camino de perfeccionamiento que ha de ser revertido en la sociedad, una herramienta para toda la humanidad. 
El compromiso dentro de la logia es trabajar por el bien de la logia que somos todas. Implica hacer los esfuerzos necesarios para que todo funcione de manera adecuada aunque no sea lo que una quiera para sí porque el interés del grupo está por encima del particular. El compromiso es siempre primero con una misma, libre y responsable ya que la masonería es, ante todo un camino iniciático que reconduce la mirada hacia dentro de sí, a conocerse a una misma. Desde ese reencuentro y ese reconocerse es como personas y mujeres vamos cambiando la perspectiva de lo que está fuera, los demás, la política, el trabajo, la familia. Resalta nuestro potencial de trabajar la empatía. Ese cambio sutil es el compromiso inherente a toda masona. Pero el compromiso ha de estar anclado en firmes convicciones
Ser iniciada en el SXXI supone hacerlo en otra etapa de la historia, la que nos ha tocado vivir. La naturaleza femenina es una herramienta que no es mejor ni peor sino distinta y nos permite ver y percibir el entorno de otro modo a como lo haría si fuésemos hombres. Potenciando esa naturaleza podemos mejorar como personas y mejorar nuestro entorno.
La masonería femenina puede ser por tanto un buen camino para la transformación y la logia un excelente lugar de encuentro y de trabajo para las mujeres. 
Hay muchas mujeres hoy en día con inquietudes, quizá deseosas de incorporarse a un proyecto así pero no lo conocen. La masonería femenina es invisible para muchas mujeres del mismo modo que ellas lo son en muchos ámbitos de la sociedad.  
Decimos que la masonería es discreta y no secreta pero ese argumento muchas veces alimenta la invisibilidad. 

Si la masonería femenina, las logias, las asociaciones profanas que las sostienen no son accesibles para las mujeres nunca podrán acceder a ella ni conocerla. En el SXXI la cuestión de la accesibilidad y la visibilidad no es banal. 

No vivimos en un mundo igualitario, persiste un sistema patriarcal causa de desigualdades y también culpable en parte de esa invisibilidad. Por eso se hacen necesarios actuaciones de exteriorización que permitan a las mujeres conocer y elegir si así lo desean el proyecto que nosotras elegimos un día. 
Este trabajo, elaborado entre todas las que pertenecemos a esta Logia Femenina, es una muestra de ello, de que no somos invisibles y que queremos compartir con toda aquella mujer que quiera leernos y conocer algo más de esta Organización denostada durante tantos años por la dictadura en nuestro país, por el patriarcado y por el miedo a la libertad de conciencia individual, que es lo que nos hace ser mujeres libres y de buenas costumbres.