“La laicidad base de los valores masónicos, los Derechos del Hombre y libertad absoluta de conciencia en la cultura Mediterránea”.

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QQ:.,  Señoras y Señores,

Las definición clásica de la laicidad es aquella que defiende la independencia de la sociedad y más particularmente del Estado, en lo que concierne a toda organización o confesión religiosa.

La laicidad es una de las mejores herramientas que garantiza el respeto a las diferencias, la defensa de la libertad de conciencia y la independencia del Ser Humano de todo dogma, organización o religión.

Solamente la existencia de un Estado y de un espacio publico laico, aseguran la coexistencia harmoniosa en un país, así como la paz y el respeto entre las diferentes corrientes ideológicas. Igualmente permite la presencia enriquecedora de la diversidad cultural en una sociedad. Hoy hablamos de la laicidad, como del respeto a la diversidad, que basada sobre la tolerancia y la libertad de pensamiento, es la defensora del respeto ideológico y de la dignidad humana.

Es adogmática y con un profundo respeto  para cada concepto individual de la espiritualidad, porque la espiritualidad es inherente al Ser Humano, pero el concepto laico cree que ninguna ideología o religión deben invadir el espacio público.

La laicidad es la garante de la igualdad de oportunidades para que todo el mundo pueda expresar sus preferencias a partir de su propio punto de vista, respetando la mirada del otro, asegurando de este modo la libertad compartida por todos, en un contexto plural donde no hay imposiciones o favoritismos a una u otra corriente. Por lo tanto, la laicidad es el principio fundamental de la democracia, la libertad de conciencia y la inclusión social. Es esencialmente un marco de respeto y de tolerancia, de libertad de cada persona a pensar por sí misma. Para todo ello, es necesario un fuerte compromiso de la comunidad. La verdadera libertad, para que no sea pura teoría, necesita un gran sentido de la responsabilidad.

El caso de España es un ejemplo claro de la influencia de la religión católica en los temas del Estado. Tiene una situación privilegiada sobre las otras religiones, a las que trata de manera coercitiva y se mete en los derechos de las personas y de las ideologías. Decisiones como la controvertida ley de Interrupción del embarazo (ley Gallardón), o la delegación enviada al Vaticano, con el Papa,  presidida por el Responsable del Consejo General del Poder Judicial, son una clara influencia del peso de la religión católica más fundamentalista en el Gobierno español.  Estos son una triste muestra entre otras de lo que está pasando en mi País. Son signos de uso y abuso del poder de la Iglesia en la organización y en el funcionamiento de los poderes públicos, que buscan adoctrinarnos y que muestran claramente que nos encontramos en una fase de regresión y retroceso de las libertades: Vemos situaciones similares en otros países del Mediterráneo, o peor aún, la utilización de la religión en los conflictos bélicos, que desgraciadamente tenemos o hemos tenido en nuestra región. Pero también se puede ver como en toda Europa las libertades están en retroceso.

Las confesiones religiosas son reticentes a perder su influencia y poder, quieren imponer sus normas morales a la sociedad. Nosotros conocemos muy bien lo que pasa cuando el poder político y religioso se mezclan.

El problema se agrava cuando ciertos dirigentes políticos ponen sus convicciones personales por encima de la voluntad del pueblo y de la autonomía de la legislatura.

Otra cosa es el papel de las religiones en la forma de colocar en el mundo los hombres y mujeres, donde las diferencias entre los sexos están siempre a favor de los hombres. El sistema religiosos sigue manteniendo la estructura social del patriarcado. Y nosotras hemos visto que en el proceso de conquista de nuestros derechos, las mujeres se han encontrado con obstáculos de todo tipo: sociales, políticos, culturales, económicos y sobre todo con la fuerte presión de las religiones relegándonos a un papel de subordinación.

¿Y que es lo que vemos en este momento? Nuevamente que las religiones han intensificado sus esfuerzos para limitar los derechos obtenidos en las sociedades libres, democráticas y laicas.

Por consiguiente, la laicidad como garantía de las libertades, es esencial.

Un Estado laico, una sociedad en la cual la separación del Estado y de la Iglesia es verdadero y eficaz, es el único medio de emancipación de todos los Seres Humanos, el único sistema que garantiza la paz civil y la fraternidad entre todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias o sus orígenes. La laicidad es un signo de madurez de una sociedad.

¿Cómo podemos conseguirlo?: por un lado con leyes claras en un sistema democrático y más importante todavía…por medio de una educación pública de calidad, para educar en la igualdad y el respeto al pluralismo cultural y social, dando igualdad de oportunidades para que cada una/o pueda desarrollar plenamente su potencial.

La Masonería puede y debe contribuir, esgrimiendo con fuerza la noción de libertad, aquella que, cuando elimina la oscuridad, busca la fraternidad y la justicia, el pluralismo regenerador donde su funda una verdadera democracia.

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