Mártires de la Libertad

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Cada año, en el mes de febrero, el barrio alicantino de Villafranqueza organiza una marcha cívica en recuerdo de los “Mártires de la Libertad”; Es la conmemoración de un importante episodio de la historia de España, que durante mucho tiempo había caído en el olvido, aunque en los últimos años está siendo recuperado con la colaboración activa y puntera de la Asociación de Vecinos, con la que colabora humildemente nuestra R.L Itaca.
Los vecinos de Villafranqueza han hecho del Panteón de los Guijarro, donde termina el acto, un referente de Libertad y Progreso, constituyendo en 1992 la Comisión Cívica que organiza la marcha ciudadana en homenaje a aquellos héroes, con las reivindicaciones de exigir la recuperación integral del monumento y, desde 2003, entregar los premios Mártires de la Libertad, reivindicando el papel de los defensores de las libertades, representado por personas o instituciones actuales.
Los hechos que llevaron al fusilamiento de estos militares se produjeron en 1844 durante la regencia que ostentaba el general Espartero. 
Pantaleón Boné se enfrentó al régimen autoritario de Espartero; Los progresistas no sólo luchaban por mejoras políticas, sino también por ampliar las libertades sociales y económicas. 
Al amanecer del día 14 de febrero de 1844, algunos oficiales sublevados fueron fusilados en el cementerio de Villafranqueza (junto al Panteón de los Guijarro), total siete oficiales de Boné capturados en una escaramuza cerca de Elda ; fueron el Teniente coronel capitán Ildefonso Basalio, el comandante José Mena, el capitán teniente Luis Gil, el comandante teniente Pío Pérez y los tenientes subtenientes Juan Gomez, Luis Molina y Arcadio Blanco.
Pocos días después, el 8 de marzo, Boné y los otros 23 oficiales que le acompañaban fueron fusilados en lo que entonces se conocía como el Malecón de Alicante. El día 12 de marzo hubo otros dos fusilamientos en Cocentaina, y el 13 uno más en Alicante y otro en Monforte.
Es un justo homenaje a nuestros antepasados defensores de la Libertad y os animamos a sumaros a esta iniciativa ciudadana ejemplar con nosotras.

Allí estaremos! ¡Viva la libertad!

  

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La credibilidad de la víctima de violencia de género en los tribunales 

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Hoy, 25 de noviembre, proliferan mensajes de instituciones y medios de comunicación que hablan de las medidas que se van adoptar y de los avances realizados, así como de políticos, que manifiestan cómo piensan abordar en un futuro la erradicación de la violencia de género. Sin embargo, nos encontramos con pocos debates de fondo en los que impere la reflexión y la autocrítica.Cuando se aborda un problema, lo primero que debe hacerse es reconocer su existencia y en este caso, por tanto, debemos preguntarnos qué estamos haciendo mal al abordar la erradicación de la violencia de género.
En julio del 2014, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas elaboró un Dictamen siendo España Estado parte —las víctimas eran Ángela González Carreño y su hija— en el que explica cómo los estereotipos afectan a los derechos de la mujer, en el ámbito del proceso judicial imparcial, y cómo la judicatura parte de nociones preconcebidas sobre lo que constituye la violencia, explicando que se debe reforzar la aplicación de las leyes para asegurar que las autoridades competentes ejerzan la debida diligencia para responder a las situaciones de violencia.
Sin embargo, si nos fijamos en los datos objetivos de los informes estadísticos anuales publicados por el Consejo General del Poder Judicial, cada vez existe un mayor número de archivos o sobreseimientos en los procedimientos seguidos ante los juzgados de violencia sobre la mujer. Así, vemos como en 2010 el porcentaje de archivos sobre denuncias ascendía a un 37,73% y en 2014 llega a un 39,80%, existiendo un déficit de diligencia que se transmite en la investigación de los hechos que se denuncian. También observamos que ha aumentado la denegación de las órdenes de protección que solicitan las víctimas alcanzando un 43,39% en 2014 frente a 2007 —cuando se empiezan a recoger datos— cuya cifra máxima de denegación alcanzaba un 25%.
Algunas de las cuestiones que las víctimas no alcanzan a comprender son los argumentos o estereotipos que se utilizan en las resoluciones judiciales para cuestionar el testimonio de las mismas. Así, vemos cómo los tribunales nos dicen que encontramos ante versiones contradictorias, en referencia a las manifestaciones efectuadas por la víctima y el presunto agresor. Un hecho que no se cuestiona en otro tipo de delitos, ya que generalmente la declaración del imputado es contradictoria con la de la víctima, ya sea en un delito contra la integridad o en un delito contra la propiedad, pues el imputado puede acogerse a su derecho a no declarar contra sí mismo. También es frecuente que los tribunales entren a valorar la existencia de una situación conflictiva derivada de la ruptura de la pareja, dando a entender que existe una igualdad entre las partes, sin estimar que la existencia de violencia genera conflicto en el ámbito de la pareja y es deseable que acabe en ruptura para evitar que se reiteren los actos de violencia.
Otro de los argumentos o estereotipos con los que habitualmente nos encontramos es que los tribunales cuestionan la denuncia si no se interpone nada más ocurrir el hecho y la víctima denuncia con posterioridad o relata hechos anteriores. No se tiene en cuenta que las víctimas de violencia de género se caracterizan por sufrir las agresiones sin interponer denuncia y en muchos casos necesitan la ayuda de profesionales ante el deterioro psicológico sufrido.
En este mismo sentido, nos encontramos que existen incluso sentencias que no dan credibilidad a la víctima en base a su formación, considerando por ejemplo que no ha podido ser víctima de violencia de género porque tiene formación universitaria.
El Tribunal Supremo consideró que el testimonio de la víctima era prueba suficiente en este tipo de delitos que se cometen en la más estricta intimidad, siempre y cuando no haya incredibilidad subjetiva y exista persistencia en la incriminación y verosimilitud en la declaración. Sin embargo, en base a los estereotipos relatados y a otros, es difícil que con el solo testimonio de la víctima los procedimientos puedan prosperar. Pero es más, cuando se aportan al procedimiento otras pruebas, como los informes psicológicos de las víctimas realizados por los profesionales que las han tratado, no se consideran, en ocasiones, aunque los psicólogos que los emiten estén adscritos a instituciones públicas, sobre todo cuando dependen de servicios de atención a las víctimas de violencia de género, que es donde, lógicamente, se derivan habitualmente, archivándose los procedimientos.
Es un fracaso social que mueran mujeres asesinadas, pero es imperdonable que mujeres que en algún momento interponen una denuncia e incluso solicitan una orden de protección vean archivadas sus causas y denegadas las órdenes de protección solicitadas, siendo lesionadas e incluso asesinadas posteriormente. En todos estos casos, si queremos erradicar la violencia, el Estado debería responder del daño causado e investigar y analizar los fallos que llevaron a los tribunales a tomar una decisión inadecuada. Tenemos que aprender de nuestros propios errores y reparar el daño causado.
Ángela Alemany

Abogada experta en violencia de género 

Masonería  SXXI. ¿Por qué iniciarse en una logia femenina?

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La masonería es una institución antigua con señas de identidad atemporales válidas y necesarias en el mundo actual. Somos conscientes del contexto histórico y social en el que trabajamos. Una sociedad muchas veces alejada del dolor ajeno con herencias deplorables de antaño que nos impiden el avance y el progreso social.Conocemos los grandes desafíos de este siglo, uno de ellos poner el conocimiento al servicio de una sociedad más justa e igualitaria en vez de que sea utilizado como carta de presentación ante los demás.

La masonería cobra sentido pleno en este marco y es de renovada modernidad. Ser iniciada en el SXXI invita a llevar sus valores a la vida profana para provocar pequeños cambios que sumados a otros pueden provocar otros más importantes. 
Las mujeres de nuestra logia somos conocedoras y conscientes del papel secundario que hemos tenido en la historia. De que sus aportaciones no han recibido el necesario reconocimiento y se han silenciado de manera sistemática. De que para llegar aquí estamos en deuda con muchas mujeres que han luchado a lo largo de la historia. Pero aún persiste la necesidad de ocupar puestos de relevancia y responsabilidad en un proceso de claro empoderamiento.
En la masonería también se ha proyectado esta marginación a lo largo de todos sus momentos, tanto en la masonería operativa como en la especulativa de sus primeros años, incluidas las logias de adopción. Aún hoy en día hay Obediencias que no reconocen a las mujeres el derecho a pertenecer, un hecho que socava los principios de la francmasonería. Esa conciencia de la situación de desventaja pero también de nuestra valía, lejos de frustrarnos forma parte de nuestro bagaje y ha orientado en parte nuestra concepción del mundo, más reivindicativa y participativa.
Por eso las mujeres masonas de nuestra logia quieren contribuir a la construcción de un mundo mejor adoptando nuevas actitudes ante la vida, tenemos deseos y esperanzas de cambio y superación y estamos dispuestas sin temer los esfuerzos y sacrificios.
La masonería trabaja con amor, buena voluntad, está orientada al bien común la solidaridad que en nuestro caso también es sororidad, y tolerancia.
Para nosotras es un orgullo y una responsabilidad pero también un desafío porque ser librepensadora consciente de sí misma y en la sociedad que vivimos no es tan fácil. Para nosotras es tan importante el simbolismo de la construcción como el bagaje de ser mujeres y nuestra evolución personal se apoya en ambas cosas.

El simbolismo de la construcción es accesible a todas, independientemente de nuestra formación y nuestras experiencias vitales. A través del método masónico aprendemos de aquello que nos une pero también de lo que nos diferencia. Aprendemos a escuchar y el respeto desde el reconocimiento de la otra, eso también es una manera de dar amor. 
Creemos que la cooperación es la forma más exitosa de alcanzar el progreso común. La cooperación entre mujeres tiene un significado especial sobre todo cuando se apoya en la generosidad, mente abierta, la flexibilidad en actitudes y decisiones. 
En la masonería tenemos la oportunidad de experimentar en el día a día esas cosas que quedarían como palabras vacías si no se vivieran. Y en una logia de mujeres, como espacio propio, eso se puede hacer. Entre homólogas, en la afinidad, en la comprensión de nuestras vicisitudes, en la vivencia igual de las pérdidas, las alegrías… En una logia de mujeres se puede evitar la proyección de desigualdades que se dan a nivel social y las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres en la realización del trabajo interior no son un obstáculo. Además tenemos un “saber hacer” común y diferenciado respecto a los hombres
La masonería puede ser por tanto un camino de perfeccionamiento que ha de ser revertido en la sociedad, una herramienta para toda la humanidad. 
El compromiso dentro de la logia es trabajar por el bien de la logia que somos todas. Implica hacer los esfuerzos necesarios para que todo funcione de manera adecuada aunque no sea lo que una quiera para sí porque el interés del grupo está por encima del particular. El compromiso es siempre primero con una misma, libre y responsable ya que la masonería es, ante todo un camino iniciático que reconduce la mirada hacia dentro de sí, a conocerse a una misma. Desde ese reencuentro y ese reconocerse es como personas y mujeres vamos cambiando la perspectiva de lo que está fuera, los demás, la política, el trabajo, la familia. Resalta nuestro potencial de trabajar la empatía. Ese cambio sutil es el compromiso inherente a toda masona. Pero el compromiso ha de estar anclado en firmes convicciones
Ser iniciada en el SXXI supone hacerlo en otra etapa de la historia, la que nos ha tocado vivir. La naturaleza femenina es una herramienta que no es mejor ni peor sino distinta y nos permite ver y percibir el entorno de otro modo a como lo haría si fuésemos hombres. Potenciando esa naturaleza podemos mejorar como personas y mejorar nuestro entorno.
La masonería femenina puede ser por tanto un buen camino para la transformación y la logia un excelente lugar de encuentro y de trabajo para las mujeres. 
Hay muchas mujeres hoy en día con inquietudes, quizá deseosas de incorporarse a un proyecto así pero no lo conocen. La masonería femenina es invisible para muchas mujeres del mismo modo que ellas lo son en muchos ámbitos de la sociedad.  
Decimos que la masonería es discreta y no secreta pero ese argumento muchas veces alimenta la invisibilidad. 

Si la masonería femenina, las logias, las asociaciones profanas que las sostienen no son accesibles para las mujeres nunca podrán acceder a ella ni conocerla. En el SXXI la cuestión de la accesibilidad y la visibilidad no es banal. 

No vivimos en un mundo igualitario, persiste un sistema patriarcal causa de desigualdades y también culpable en parte de esa invisibilidad. Por eso se hacen necesarios actuaciones de exteriorización que permitan a las mujeres conocer y elegir si así lo desean el proyecto que nosotras elegimos un día. 
Este trabajo, elaborado entre todas las que pertenecemos a esta Logia Femenina, es una muestra de ello, de que no somos invisibles y que queremos compartir con toda aquella mujer que quiera leernos y conocer algo más de esta Organización denostada durante tantos años por la dictadura en nuestro país, por el patriarcado y por el miedo a la libertad de conciencia individual, que es lo que nos hace ser mujeres libres y de buenas costumbres.